Cuando Dios nos creo no existían enfermedades, la voluntad de Dios es que seamos perfectos, las enfermedades las provocamos con las malas costumbres al alimentarnos, agredimos nuestro cuerpo con malos hábitos, así como agredimos el mundo donde vivimos, con el pecado vinieron las enfermedades y la muerte, cuanto más pecamos, nuevas enfermedades provocamos, aprender a vivir puede ser bueno y nos cuesta aceptarlo, creyendo y aumentando la fe en nuestro Señor Jesucristo podemos ayudarnos a vivir mejor, por lo menos con felicidad en el alma, esto ayuda la sanación de cuerpo y espíritu.
Juan 9:1 – 3
Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento.
Y sus discípulos le preguntaron, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego?
Jesús respondió: Ni éste pecó, ni sus padres; sino que está ciego para que las obras de Dios se manifiesten en él.
Hebreos 5:13 fuente
Porque todo el que toma sólo leche, no está acostumbrado a la palabra de justicia, porque es niño.
Mateo 19:14
Pero Jesús dijo: Dejad a los niños, y no les impidáis que vengan a mí, porque de los que son como éstos es el reino de los cielos.
Ezequiel 18:20
El alma que peque, ésa morirá. El hijo no cargará con la iniquidad del padre, ni el padre cargará con la iniquidad del hijo; la justicia del justo será sobre él y la maldad del impío será sobre él.
1 Timoteo 5:23
Ya no bebas agua sola, sino usa un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades.
Filipenses 2:25 - 30
Pero creí necesario enviaros a Epafrodito, mi hermano, colaborador y compañero de milicia, quien también es vuestro mensajero y servidor para mis necesidades; porque él os añoraba a todos vosotros, y estaba angustiado porque habíais oído que se había enfermado.
Pues en verdad estuvo enfermo, a punto de morir; pero Dios tuvo misericordia de él, y no sólo de él, sino también de mí, para que yo no tuviera tristeza sobre tristeza.
Así que lo he enviado con mayor solicitud, para que al verlo de nuevo, os regocijéis y yo esté más tranquilo en cuanto a vosotros.
Recibidlo, pues, en el Señor con todo gozo, y tened en alta estima a los que son como él; porque estuvo al borde de la muerte por la obra de Cristo, arriesgando su vida para completar lo que faltaba en vuestro servicio hacia mí.