Dios quiere que todos seamos salvos, pero nos da el libre albedrio y somos nosotros quienes trazamos nuestra vida según sea nuestro sentimiento y pensamiento, y Judas aun cuando le fue dado el privilegio de estar junto a nuestro Señor Jesucristo, fue tentado por la avaricia y fue débil, por ello fue hijo de perdición, de esa manera le correspondió ser el hijo de perdición que pudo haber sido cualquier otra persona, somos nosotros quienes pecamos.
1 Timoteo 2:4
el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al pleno conocimiento de la verdad.
2 Pedro 3:9
El Señor no se tarda en cumplir su promesa, según algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con vosotros, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento.
Juan 17:12
Cuando estaba con ellos, los guardaba en tu nombre, el nombre que me diste; y los guardé y ninguno se perdió, excepto el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliera.