la conversión del Etíope (Ensayo) Domingo Ramírez

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La conversión del etíope
Hechos 8:26-39

El libro de los Hechos de los Apóstoles nos da el relato de la extensión del cristianismo desde la venida del Espíritu Santo el día de Pentecostés hasta la llegada de Pablo a Roma para predicar el evangelio en la capital del mundo, por lo cual este viene a ser la continuación de las cosas que Jesús había comenzado cuando estaba en la tierra, y que él mismo continuo como resucitado, siendo él cabeza de la Iglesia y el que envió al Espíritu Santo; la persecución de la comunidad de Jerusalén, originó la dispersión de muchos cristianos; así la Palabra llega a Samaria, a los territorios de la costa mediterránea y a Damasco, también el mensaje cristiano se expande hacia Antioquía de Siria, Chipre y Asia Menor y progresivamente se va extendiendo también a las personas de origen no Judío. Samaria es la antigua ciudad de Palestina, capital del reino de Israel, situada sobre una colina que dominaba una ruta importante hacia la capital del rey David (Jerusalén), la cual fue fundada por el rey Omri (que reinó en 876-869 a.C.), quien la convirtió en la capital de su reino, siendo que los asirios conquistaron la región a finales del siglo VIII a.C. (según se registra en 2 Re. 17, 1-6, 24) y deportaron a muchos de sus pobladores; estos habitantes de la región, después denominada Samaria, siguieron practicando una forma de judaísmo y preservaron el denominado Pentateuco samaritano.es así que con la caída del Imperio asirio (609 a.C.), Samaria pasó a poder de los babilonios y después a los sucesivos conquistadores de Palestina; bajo el gobierno de Herodes el Grande; por lo cual esta ciudad se denominó Sebaste (que quiere decir Augusta), en honor del emperador romano, de manera que la primera sublevación judía (66-70) supuso la decadencia de la ciudad.

Según capítulo 1:2 que dice: hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido; al igual el capítulo 2:33 dice: Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís. Lucas ha mostrado previamente cómo el evangelio se esparció rápidamente entre los judíos, y cómo fue llevado a Samaria, en efecto, después que Pedro y Juan investigaron el avivamiento entre los samaritanos, se ocuparon en predicar el evangelio en muchas aldeas de Samaria y Felipe recibió la guía especial del ángel mensajero del Señor para testificar al eunuco etíope, quién era un gentil temeroso de Dios, en el camino de Jerusalén a Gaza. El etíope era eunuco un prosélito al judaísmo y un "funcionario de Candace, reina de los etíopes", eunuco que quiere decir Hombre castrado, y en la historia antigua y oriental, ministro o empleado favorito de un rey; no era de la actual Abisinia sino de la antigua Nubia, al sur de Asuán, el cual había hecho un peregrinaje a Jerusalén para adorar y estaba regresando a su casa, pero en el viaje de regreso estaba leyendo al profeta Isaías, entre tanto que Felipe fue guiado por el Espíritu para unirse al etíope en su viaje, cuando Felipe se acercó, lo oyó leer en Isaías 53 y Felipe le preguntó si entendía lo que leía, pero el eunuco respondió que necesitaba un intérprete para explicarle el signifi¬cado del pasaje, y su pregunta con relación a si el profeta hablaba de sí mismo o de algún otro revelaba su conocimiento de dos interpretaciones judías comunes, por su puesto la respuesta de Felipe indica que la iglesia primitiva identificaba al Siervo Sufriente de Isaías 53 con Jesús. Felipe recibió instrucciones de ir al desierto; y él había derrumbado la barrera del prejuicio, además había proclamado a Cristo a los samaritanos, Sin embargo, su obra no estaba terminada. Indirectamente, él iba a ser también el instrumento por el cual el evangelio llegaría a los gentiles; entonces el etíope fue convencido por las enseñanzas del Espíritu Santo, del cumplimiento exacto de la Escritura, de lo cual se le hizo comprender la naturaleza del reino del Mesías y su salvación, y deseó ser contado entre los discípulos de Cristo; Los que buscan la verdad y dedican tiempo para escudriñar las Escrituras y deseó ser contado entre los discípulos de Cristo, por lo tanto la aceptación del etíope debe entenderse como que expresa una confianza simple en Cristo para salvación, y una devoción sin límites a Él; como el etíope, por medio del estudio diligente de las Santas Escrituras, y la enseñanza del Espíritu de Dios; no nos demos por satisfechos hasta que tengamos establecidos en nuestros corazones sus principios. Tan pronto como el etíope fue bautizado, el Espíritu de Dios llevó a Felipe, y no lo volvió a ver; Pero esto ayudó a confirmar su fe. Cuando el que busca la salvación llega a familiarizarse con Jesús y su evangelio, irá por su camino regocijándose, y desempeñará su puesto en la sociedad, cumpliendo sus deberes, por otros motivos y de otra manera que hasta entonces; Aunque estemos bautizados con agua en el nombre del Padre, Hijo y Espíritu Santo, no es suficiente sin el bautismo del Espíritu Santo.
Para llevar a cabo la comisión de Jesús, era necesaria la diseminación del evangelio más allá de Samaria hacia el mundo gentil. El primer paso fue la conversión de un gentil temeroso de Dios, el eunuco etíope; Quizá él deseaba ser un prosélito del judaísmo, pero su mutilación física como eunuco puede haberle negado tal privilegio, siendo que él estaba atraído por el monoteísmo y las enseñanzas éticas y morales elevadas del judaísmo, pero después que Felipe le presentó a Jesús, él hizo una pregunta impactante: "¿qué impide que yo sea bautizado?" El judaísmo le había impedido o limitado su plena aceptación y él preguntaba si su nacionalidad y condición física también le serían impedimentos en el cristianismo, de lo cual Felipe le aseguró que no había impedimento. Aparentemente el eunuco creyó que Jesús era el Mesías., según el verso 37, que dice: "Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes; Y respondiendo dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios", no está en los manuscritos más antiguos, y Lucas no intenta registrar todo lo que Felipe compartió con el eunuco. El eunuco respondió pidiendo ser bautizado, pues su pedido indica que él creyó que Jesús era el Mesías, y que estaba listo para identificarse públicamente con Jesús. Felipe hizo parar el carro, y lo bautizó. El eunuco experimentó una vida nueva que le trajo gran regocijo; y Lucas introdujo el incidente del etíope para mostrar cómo el evangelio se esparció a los gentiles temerosos de Dios.
Los discípulos fueron perseguidos y esparcidos, pero no fueron silenciados. Felipe, un judío de origen griego, predicó en Samaria; y debe recordarse que los fariseos no tenían trato con los samaritanos porque su sangre estaba mezclada, a través de matrimonios mixtos, con aquellos ajenos a Israel, pero el pueblo de Samaria respondió favorablemente al evangelio que presentó Felipe, y el Espíritu Santo continuó realizando milagros a través de él, de tal manera que Fueron echados muchos espíritus inmundos, y fueron sanados muchos paralíticos y cojos; siendo que los samaritanos eran una mezcla racial de judíos y gentiles, así que después que Felipe les predicó muchos de ellos se convirtieron, y la iglesia en Jerusalén envió a Pedro y a Juan para investigar este nuevo desarrollo; La iglesia no podía negar que Dios aceptaba a los samaritanos, desde el momento que supieron que habían recibido el don del Espíritu Santo. El hecho de que el Espíritu obró milagros entre los samaritanos a través de Felipe daba evidencia de que éstos estaban incluidos en el plan de Dios, al igual que el etíope, eunuco quien también recibió el don del Espíritu Santo, sin ningún tipo de impedimento ya que este estaba en el plan de Dios, para demostrar que el evangelio puede alcanzar a todo el mundo, sin distinción de raza ni condición física, siempre y cuando esta persona tenga un corazón dispuesto para Dios.

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