No puedo cerrar mis ojos sin evitar sentirte. El profundo dolor de tu partida no deja de gritarme. Ojalá hubiera sido tan valiente como para correr a tu lado.
Mi nena hermosa.
El ver como cada segundo del día se marchita sin tu voz es espeluznante. Aquellos gritos pidiendo atención. Aquella risa inundando la recámara. Todo se esfumó, ya no está.
Tus abrazos son escasos. El frio me consume.
Me provoca salir corriendo sin mirar atrás para reencontrarme con tus ojos llorosos. Consolarlos, amarlos, demostrarles que no es el final.
Muero por volver a sentir cada centímetro de tus labios rozando mi piel.
Si fuera por mí te hubiera dado todo.
No hay un segundo que no me duela tu ausencia. La soledad es agobiante.
El show debe continuar.
Debo reunir todas las fuerzas para juntar nuestras almas. Dos países de distancia no pueden aniquilar nuestro amor.
Así es el horrible dolor de tu emigrar.