Cuento.- La triste historia de Joao

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Joao llegó a Venezuela el 25 de julio de 1954 procedente de Lisboa. Tenía 18 años y había dejado todo en su tierra natal en busca de un futuro mejor en la tierra de las oportunidades. Así le contaban sus amigos que previamente habían emigrado en las cartas que le enviaban animándolo a dar el paso de venir a Venezuela.

Llegó lleno de ilusiones y con una pequeña maleta llena de sus pocas pertenencias, algunas camisas, dos pantalones y ropa interior.

Arribó al puerto de la Guaira a las 9:00 am. El barco que lo condujo al país de sus sueños, tardó 7 días en atravesar el Atlántico, como vino en clase ñ, llegó agotado, le tocaba dormir con 15 paisanos en un cuarto de 4 metros, pero el sacrificio valdría la pena.

Subió a caracas y llegó a la casa de un amigo, que le había invitado con anterioridad a quedarse y a la vez le iba a dar trabajo inmediatamente en una panadería que el ya había comprado. Comenzó a trabajar y poco a poco fue dominando el arte del panadero. Pan salado, pan dulce, campesino, polvorosas y un sin fin de variedades que para la época deleitaban el paladar de los habitantes de la popular Sta Rosa donde quedaba.

Aprendiendo y ahorrando mucho, Joao logra hacerse de una panadería propia, ya había rentado un pequeño apartamento y las cosas iban de lo mejor. Su amigo muy contento, le deseó mucho éxito y que las puertas siempre seguirían abiertas para el tanto en su casa como en el negocio.

Habían transcurrido 3 años desde la llegada de Joao y ya tenia su propia panadería, su apartamento pequeño pero acogedor y todavía le quedaba algo de dinero para enviarle a sus padres en Portugal.

En Diciembre del 57, lo invitaron a una fiesta cerca de su casa. Los vecinos eran muy amables y querían que el "Portu" compartiera mas con la comunidad.

  • Vamos Portu, la vida no puede ser solo trabajo. Ademas van a estar muchas muchachas bonitas y quien sabe si te ligas una.
  • "Nou see", decía Joao, "Mañiana deubo trabajare"
  • No se diga mas, a las 8:30 te paso buscando.

Accedió Joao y se fue a la fiesta, allí disfruto mucho y bailó de todo los ritmos caribeños de la época y de la música de La Billo's que tanto sonaba.

Una muchacha llamada Elízabeth ,recién llegada de Maracaibo ciudad del Occidente del país famosa por la explotación petrolera, se encontraba también en la fiesta y se había fijado en Joao, era una belleza Venezolana de pelo largo negro y de unos ojos color café que dejaba con la boca abierta a cualquier hombre.

Al otro día, ella se llega hasta la panadería y empieza a hablar con Joao. Se hicieron buenos amigos y fue costumbre todas las tardes, verlos conversar amenamente frente a la panadería.


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Llegaron cambios en Venezuela, el 23 de enero es derrocado el dictador Marcos Pérez Giménez y el país se vuelve un festín. Celebraciones por todos lados, el Venezolano celebra la libertad y se encamina hacia la democracia tan anhelada en 200 años de historia republicana.

En la euforia de las celebraciones, Elízabeth le da un apasionado beso a Joao sin mediar palabras, un beso con el que le robó el corazón, un beso que le llegó hasta el alma. Desde ese momento, se hicieron novios y al pasar unos meses Joao le pidió matrimonio.

Se casan y son felices, pero una cosa era compartir y otra cosa convivir, comienzan a tener problemas por que Elízabeth le gustaban los buenos gustos y la diversión. Joao por el contrario era un hombre de solo trabajar y guardar dinero para el futuro. .

Comienzan las peleas y los insultos, hasta que un día Elízabeth llena de ira, le atesta una cachetada a Joao que lo hizo girar sobre su propio eje. Este desconcertado, no conocía esa faceta de su adorable esposa y llorando se fue a casa de sus amigos buscando consuelo.

  • ¡No seas pendejo Joao!, ponla en su lugar y dale tu una cachetada.- Decían algunos
  • ¡No Joao!, a una mujer ni con el pétalo de una rosa.- Decían otros.

Joao estaba desconsolado, su felicidad había durado poco, el no entendía como había pasado todo.

Después de mucho debatir, un amigo le comentó, que recientemente habían creado un cuerpo policial nuevo llamado PTJ que se encargaba de esos casos de maltrato. Que fuera y denunciara a su esposa. Pensando toda la noche Joao, salió temprano en la mañana con la marca de los dedos todavía intactos en su cara. Llegó a la delegación y dijo que quería poner una denuncia de maltrato físico.

Al verle el rostro, el oficial Martínez inmediatamente lo invita a pasar, le ofrece un asiento y le pide por favor que le relate los hechos.

Joao inocente y balbuceando con lagrimas en los ojos, comienza su historia.

  • Señor, eu no se que fue lo que paso, no tuve tiempo de defenderme cuando sentí la cachetada en la cara.
  • O sea que fue a traición, dice el agente. ¿Usted no vio al agresor?
  • Claro, estaba frente a mi
  • ¿Pero le golpeo sin mediar palabras?
  • Sei.... Yo estaba desprevenido.
  • ¿Y usted conoce el nombre del agresor?
  • ¡Claro! Elízabeth Montiel de Figueira, mei esposa...

El agente Martínez por respeto contuvo la risa, llamó a sus compañeros de guardia e inmediatamente comenzaron a hacerle preguntas de burla.

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¿Es muy fuerte?, ¿cuantas veces al día le pega?, ¿cuando hacen el amor lo golpea ?.- Joao al percatarse de la burla, se levantó indignado y salió del recinto. Los guardias no podían contener la risa y tirados en el piso se revolcaban a sus anchas.

Joao llegó a su casa, tomo su vieja maleta y metió algo de ropa. Fue a la panadería y sacó el efectivo que había de la semana y se fue sin despedirse de nadie.

Nunca se supo que fue de el, solo el recuerdo del Portu que fue a poner la primera denuncia de maltrato al hombre que existió en Venezuela. Por años, el cuento se hizo viral y llegó a oídos de todo el país. Hasta por cuestiones internas, se nombro ese día dentro del cuerpo de investigación, como el día del Portu y se condecoraba al peor detective del año en forma de chanza.

Elízabeth se quedó con todo. Nunca se divorció y llevó a la quiebra la panadería, se volvió a Maracaibo y tampoco se supo mas de ella.

Así se inmortalizó Joao Figueira, como el primer caso de maltrato familiar al hombre en Venezuela.


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Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, los nombres han sido cambiados para preservar la privacidad de los involucrados.

Las imágenes, son parte del elenco de la inmortal Radio Rochela, programa pionero de la comicidad en Venezuela, desparecido después de 60 años de transmisiones continuas, por disposición del Gobierno de Hugo Chávez.

Espero les haya gustado, un poco de humor también vale. ;-)

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