Sé que muchas personas me vieron ayer caminando, por el boulevard o la avenida de esta población con mis pasos pausados, bajo la lluvia, tal vez algunas opinarían "el profesor está loco", otras dirían "está paseando bajo la lluvia".
Está bien cada quien expresa lo que siente de acuerdo con lo que ve y le sucede. Es muy cierto caminaba bajo la lluvia para escuchar lo que me decía.
La Lluvia Habló Conmigo, en esos momentos en los cuales caminé bajo ella mi tristeza.
Con sus cristales llenos de alegría acariciaba mi alma de una forma sutil y con delicadeza.
Ella sabía que caminaba mi agonía, mis dolores y pesares que me agobiaban ese momento.
La gente me miraba, algunas se reían, otras comprendían tal vez mi locura o pensaban que estaba al borde de esta.
Estaban replegadas a las arcadas de comercios, casas y galerías, esperando a que cesara la amiga mía de caer insistentemente.
Ella disfrutaba de mi compañía y yo también la suya, aunque nadie lo comprenda.
Y a mi mente con amor le decía…
No te desesperes, sigue caminando bajo mi manto lleno de amor y fantasía, visita al río, la laguna, las montañas.
No mires cerca mira más allá de la lejanía donde todos los elementos se fusionan para vivir en paz y en armonía
Camina, sigue caminando amigo mío, comprende que siempre te ayudaré cuando me necesites.
No te importe el calor tampoco el frío, cada vez que te encuentre te acariciaré con mucho amor para limpiar tu alma y estimular tus sueños, para que estos nunca abandonen tus deseos.
Porque quiero que escribas las cosas de tu pueblo pero también quiero que escribas poemas bellos.
Escribe poeta, no te calles, no tengas miedo, que aunque piensen que estás loco, lo que haces te acerca al cielo, porque son divinas las inspiraciones.