Al observar hoy a un joven que estaba atascado con un gran bolso al hombro, un pequeño cochecito y por otro lado un bulto que cuidaba con el mayor esmero, me trasladé casi 21 años atrás, cuando yo me encontraba en similar situación, me turnaba con mi esposa para llevar a nuestra bebé (el mayor tesoro) de visita a casa de una de mis hermanas, y en verdad a veces los hombres parecemos algo torpes para estos asuntos de cuidados de niños, en cambio nuestras esposas pueden hacer muchas tareas sin dificultad .
En estos breves momentos de locura mejor pensemos que los hijos crecen muy rápido, debemos disfrutar su niñez, su infancia, y en el camino aprender a ser padres, esos que dan su amor, consejos, que entienden, que están presentes en todo momento, guiando y orientando, los que preparan para la vida, porque algún día nuestro doctor, beisbolista o la princesa de la casa, también tendrán que asumir su oportunidad de sentir lo que ahora sentimos nosotros. Solo sigamos ayudando con manos torpes, ayudémosle a caminar, seguros, firmes y confiados, y esperemos que la vida les regale un bonito futuro.