La primera vez tenía 16 años, fue al salir del colegio de monjas en que estuve un año. Tenía que cruzar Santiago en micro (un autobús mal adaptado) estaba sentada junto a la ventanilla, aún no me acostumbraba a la capital y me gustaba mirar a la gente. Ese día un hombre se sentó a mi lado, no me extrañó porque en ese trayecto iba lleno. Pero en el camino poco a poco comenzó a rozarme, primero con el brazo, el codo… yo no entendía bien, el chófer me miraba por el espejo retrovisor, entonces entendí que eso no era normal. El hombre caliente me agarró el muslo, yo tengo paralizado el brazo izquierdo y justo se había sentado a ese lado, por lo que me costó sacarmelo de encima. El chófer paró brusco y el hombre bajó.
No ha sido la única agresión que he vivido, al tener 18 años, en una fiesta en mi casa yo había bebido muchísimo alcohol (todos habíamos bebido). Pero uno de mis supuestos amigos aprovechó la situación, entró a la habitación y abusó de mi. No quiero entrar en detalles, porque aún duele, aun saltan preguntas sin respuestas. Ya casi 20 años después aun me duele la cantidad de amigos que perdí con ese hecho, porque yo estaba borracha, entonces todos lo justificaron y creyeron… me dejaron de lado. De nada sirvió mis explicaciones. Hoy, ya con arrugas y algo más de carácter, me doy cuenta de que no tenía que dar ninguna explicación, los que no me apoyaron entonces, no merecían la pena y aquel que usó el alcohol como excusa, es simplemente un abusador cobarde .
Esto es primera vez que lo publico, y creo que tendré que enfrentar a más de algún familiar que me tirará de las orejas por no haber acudido a ellos en esos momentos, seguramente debí haberlo hecho… por eso lo hago público, para ti @Gabriela7816 para que sepas que si alguna vez tienes algún problema, estaré aquí, sin preguntas ni cuestionamientos, porque #YoTambien fui víctima de acoso y abusos… no son casos aislados.