Mi primer amor
Yo tenía apenas 17 años y ella 16, nunca antes había tenido novia y ella, bueno, era la niña de la casa, la hija de papá y mamá, el tesoro de la familia al que todos cuidan y sobreprotegen. En aquel entonces, mi hermano mayor tenía una relación con una chica que resultó ser la prima de la princesa de mi cuento de hadas, a mi me tocaba llevar a mi hermano a sus citas con la novia, esto debido a que él es ciego desde muy niño. Una tarde, voy en mi moto a buscarlo para llevarlo a su cita, al llegar, mi cuñada me dice que me quedé un rato para compartir un café, le tomé la palabra y bajé de mi moto y me senté en un banco de madera que estaba en el patio de la casa, mientras conversábamos a la espera del café, veo a distancia a esta chica, bella, esbelta, cabello rizado, piel morena, y de inmediato pregunto quien es, nunca antes la había visto. Debo destacar que, el pueblo era una zona rural muy pequeña y allí todos nos conocíamos.
Al oír a mi cuñada decirme “Es mi prima”, lo primero que dije fue “Quiero conocerla, debes presentarme”, ella riendo me dice que mire para otro lado porque sus papás son muy celosos y no permitirían que se acercara a donde está su prima, ya que ellos la consideraban un mal ejemplo para su hija. Mi reacción fue chantajearla, estuvo mal, pero de verdad quería conocerla, así que le dije que si no me la presentaba no llevaría más a mi hermano a su casa y tendrían que ver como hacer para verse. En esa semana, se llevaría a cabo una tarde de toros coleados, y sus tíos participaban en el evento, todos han sido coleadores, en ese día ella trataría de presentarme ante su prima.
Llegó el día, yo emocionado por conocer a esa belleza me coloco la mejor ropa que tenía, a la media hora de estar en la manga se acerca mi cuñada acompañada de ella, nos saludamos y me dice: “Te presento a mi prima”, yo todo un caballero, cojo su mano y mirándole fijamente a sus ojos le digo:
Hola, mucho gusto me llamo David, solo me bastó verte a lo lejos para quedar prendado por tu belleza, así que pretendo conquistarte.
Ella nunca me dejo de mirar a los ojos, y con una sonrisa solo respondió:
Un placer, Mariana. Prima vamonos que tú sabes como son mis papás.
Y así, me quedé solo de inmediato pero enamorado de esa mujer. Pasé toda la noche sentado frente a ella, al otro lado de la manga, mi mirada no se apartaba de ella, y para mi dicha, era correspondido. Fueron horas de vernos constantemente, de vez en cuando salía una hermosa sonrisa de su rostro como queriendo decir, ¿Que tienes? ¿Por qué me miras tanto?. Esa noche dormir fue imposible, solo pensaba en ella, buscaba en mis pensamientos la manera de volver a verla, ideando la manera de conquistarla y me aceptara como novio.
Al día siguiente, lave mi moto y me fui a casa de mi cuñada, al verme llegar se sorprendió. Le dije que debía ayudarme con su prima, la quiero de novia y necesito metas tu mano, su reacción fue reírse y decirme que estaba loco, que eso era imposible, pues solo estaba de paso por las vacaciones escolares y a parte, no la dejaban salir sola. Eso no me importaba, le pedí que solo le dijera que me gustaba y que quería ser su novio.
A partir de ese momento, le dije a mi hermano que por favor visitará a su novia todos los días que yo lo llevaría a diario, obviamente le explique mi situación, él accedió y así fue, todas las tardes íbamos y a mi me tocaba quedarme solo, sentado en el banco de madera que estaba en el patio, desde allí la buscaba muy discretamente con la mirada y ella disfrutaba el momento, se dejaba ver correspondiendo con una sonrisa. Al quinto día ocurrió el milagro, resulta que sus padres no estaban y pudo salir por unos minutos a conversar conmigo, me saludó y fue directa conmigo al decirme que por favor no regresará porque la iba a meter en problemas, que ella iba a buscar la manera de vernos para conversar. No me quedó de otra que hacerle caso a sus palabras.
Al siguiente día, había misa en la iglesia del pueblo que convenientemente queda al lado de mi casa, esa mañana yo debía buscar a mi cuñada para llevarla al trabajo, así lo hice y en el camino me dice que Mariana acompañaría a la abuela a la iglesia, y nada, ese día fui el primero en llegar a misas. Estando ella allí, me acerque sin que la abuela se percatara y mientras el cura hacía la misa yo enamoraba a Mariana, y eureka, salí con novia de la misa, pero, ahora se venía lo complicado del asunto, ¿Cómo hacer para vernos?. Coincidencialmente, se venía para esos días un campeonato regional de coleo, y los coleadores del pueblo y las zonas vecinas acordaron prácticas en la manga durante las siguientes dos semanas, por su parte, nosotros aprovechamos esas prácticas para vernos.
Y literalmente nos veíamos, porque era yo sentado al frente de ella, uno a cada lado de la manga. De esa manera aprendimos a entendernos con la mirada, ella me señalaba a donde iría y yo llegaba a esperarla, y aunque era por pocos minutos, eran suficiente para los besos y las palabras bonitas. Se terminaron las dos semanas de prácticas y con ellas mi felicidad, ya después fue difícil vernos, pero, manteníamos el contacto a través de mi cuñada. Luego acabaron las vacaciones y se marchó sin poder verla, sin embargo, me hacía llegar mensajes con mi cuñada, una o dos veces al mes, para aquellos días, no existía señal en los teléfonos en mi pueblo. Así estuvimos durante seis meses, para mi sorpresa regresa al pueblo y esta vez para quedarse, pues sus padres decidieron instalarse ya que les correspondía atender parte de la finca ganadera de la familia.
Si quieres conocer el desenlace de esta historia, sigue atento a mi próxima publicación y sabrás a donde nos llevaron tantas miradas.
Imágenes tomadas desde pixabay.com .
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