Rugby... según el diccionario de Google la definición de rugby es:
Deporte que se practica entre dos equipos de quince jugadores que tratan de llevar un balón ovalado más allá de una línea de meta del equipo contrario o de pasarlo por la portería; para jugar con el balón se utilizan las manos y los pies y para impedir el ataque se puede cargar y derribar al jugador que lleva el balón; vence el equipo que consigue más puntos en los 80 minutos que dura el encuentro, dividido en dos partes iguales.
"en el rugby está penalizado ir más adelantado que el compañero que lleva el balón"
Esta definición puede calificarse de buena para una persona que no sea jugador de rugby o pertenezca de alguna manera a una familia rugbista. sin embargo a un jugador de rugby no le valdría sólo con esta definición o, al menos, eso pienso yo. Mi opinión es que para un jugador de rugby éste conlleva muchas sensaciones, calificativos, experiencias con las que se podrían definir el rugby.
Desde mi experiencia puedo decir que un jugador de rugby pasa por varias etapas a lo largo de su carrera y, dependiendo en que etapa se encuentre podrá daros diferentes expresiones, palabras e incluso sentimientos con los que definir el RUGBY.
La primera etapa, como en todo, es el INICIO. en su inicio creo que un jugador usaría solamente una palabra para definir el concepto de rugby. «CAOS». Sí caos... cuando te inicias en este gran deporte todo es un caos, el balón, el no usar tanto el pie para jugar sino las manos, eso de pasar el balón hacia atrás... jajaja, intentar efectuar un pase en el que el balón vaya dando vueltecitas... tantas reglas raras, en fin todo se convierte en un caos, hasta acordarte de tantos nombres a la vez.
La segunda etapa la denominaría como la ACEPTACIÓN y puede que sea donde haya más cantidad de sensaciones y sentimientos mezclados. Aceptar que has probado un deporte un tanto raro y que te ha picado el gusanillo. En esta etapa el jugador de rugby puede ser capaz de darte varios calificativos que pueden «asustar» un poco, sobre todo a familiares. Esta etapa es la etapa donde empiezas a adentrar más en el rugby por lo que la primera sensación que puede experimentar el jugador es intriga. Querer saber más sobre SU deporte (sí, he dicho SU deporte ya que él ya lo sentirá como algo suyo y eso que alomejor lleva dos semanas practicándolo), buscará videos, empezará a familiarizarse con la tan famosa «haka» de los All Blacks, a conocer equipos... en fin adentrarse algo más en su deporte. Después puede que sienta y que use la palabra miedo y unida a un sentimiento de duda de si de verdad es su deporte o si le gusta tanto como creía. Esta sensación va ligada a un ejercicio del entrenamiento. Ese ejercicio en el que te toca placar al grandullón del equipo... y claramente no lo consigue ni la primera ni la segunda ni la tercera... aquí viene ese «miedo» y esa duda de si ¿y si me pasa esto en un partido? ¿y si me hago daño? ¿y si por mi culpa perdemos?... y es aquí con esta última pregunta con la que el rugby empieza a calar de fondo en ese jugador aunque él todavía no lo sabe. Porque ese es el espíritu de nuestro gran deporte el darlo todo por y para los demás (que son nuestros compañeros de equipo). Tuve un entrenador que nos decía «y si tenéis miedo cerrar los ojos y hacerlo, y si estáis cansados apretar los dientes y llegar. Llegar al apoyo, llegar al placaje... llegar porque recordar que a este deporte no jugáis por vosotros sino por el que tenéis a vuestro lado». Y esta figura, la del entrenador, es la que le quitará a ese jugador todos sus miedos y dudas y lo hará de una manera que quizás muchos padres criticarían pero que el jugador agradecerá tiempo después, tanto en el rugby como en la vida, porque aunque aún no lo sepa su entrenador en ese momento le estará enseñando la mejor manera de enfrentar sus miedos y sus dudas. Y esta manera es (como mi entrenador me hizo a mi) coger al grandullón del equipo, hacer un campo pequeño en el que solo caben dos jugadores y decirle al jugador... «de aquí no te mueves hasta que consigas placarlo». El jugador en ese momento experimentará otra tanda de sensaciones y sentimientos, tales como rabia (hacia el entrenador por hacerle eso y hacia él mismo porque no consigue placarlo) de la rabia pasará al coraje y al valor (en una de esas veces, ya cansado de no conseguirlo y de comer hierba pensará ... «mi entrenador dijo que cuanto más grandes más abajo) dará un golpe se levantará y dirá para sí mismo.. esta vez sí. Cuando el grandullón esté cerca se agachara y se aferrara a sus tobillo haciéndolo caer... y e aquí la última tanda de sentimiento de esta etapa que serán los de alegría orgullo y agradecimiento ( unos sentimientos que se repetirán a lo largo de su vida rugbística).
La cuarta etapa es EL PRIMER PARTIDO. Aquí el primer BOOM de extrañas sensaciones... todas comienzan en el último entreno antes del partido, cuando el entrenador reúne al equipo y pide concentración y seriedad para preparar el partido. Todos se miran y notan que las caras no son las mismas de siempre, hay nerviosismo en el ambiente pero el equipo demuestra esa seriedad y concentración en el entreno y éste acaba con la sensación de... ¡¡se puede!! Esa noche, puede ser (cuando ya el jugador tiene una cierta edad) que se reúna con algunos jugadores más del equipo y queden para cenar, con lo que se empieza a crear un espíritu de familia dentro del equipo que también se verá reflejado en el campo. Esa noche antes del partido es una noche de insomnio, de ver videos de pensar en cómo será... y te levantas sin hambre y con un cosquilleo en la barriga que no se puede explicar. Comes porque sabes que es necesario pero sin muchas ganas y empiezas a preparar la mochila para el partido. Llegas al campo y lo notas... ese ambiente, ese cosquilleo que no se ha ido y no se irá hasta que saltes al terreno de juego. Entras en el vestuario y todo son nervios, la charla del entrenador, la música, concentración, nervios y al fin sales al terreno de juego y ahí todo se esfuma... sólo queda la necesidad de darlo todo en el campo por y para tus compañeros.
La quinta etapa la denominaría como LA VIDA DEL RUGBY, donde todos los sentimientos anteriores seguirán surgiendo y formando parte de tu vida y donde vendrán otros tantos como compañerismo, unidad, familia...
Por último quiero decir que, para mí, la definición de rugby es estilo de vida, sí, desde mis inicios en el rugby me ha enseñado muchos valores y me ha guiado en la vida. Me ha enseñado que siempre habrá alguien o algo en el caso de la vida que se te plantará delante e intentará hacer que caigas y sólo tú puedes hacer todo lo posible para que no te derrumbe, y si al final te hacen caer de ti depende el levantarte y seguir «luchando» o quedarte en el suelo y darte por vencido. Me ha enseñado que siempre habrá compañeros, amigos, familia que te tenderán la mano para ayudar a levantarte y que en los peores momentos apoyarte en ellos no es síntoma de debilidad sino de fortaleza. En fin... El rugby es mi estilo de vida y me siento orgullosísimo de ello.
La foto es de un partido de mi actual equipo EBS Entente Boulou-Sorède