Primera Carta

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Una vez, cuando era una niña creía que en algún momento de mi vida encontraría a esa persona que sería el príncipe del cuento, me rescataría de todo el mal que esta en este mundo y que después tendríamos nuestro felices por siempre.  Eso no pasó, no existió nunca ese príncipe de gallardo porte que me permitiera ser su princesa, tampoco lo busqué; aunque no niego que lo intente en infinitas ocasiones, y terminé con experiencias no tan gratas, y otras simplemente inolvidables, así es la vida; buscamos esas personas que nos inciten a querer contar esa historia peculiar, eso que nos maraville de este absurdo entorno, de esta rutinaria vida.  Tuve mucha práctica buscando a ese alguien, pero lo más peculiar es que nunca sentí que podría ser eterno, siempre habrá miedos en las relaciones, siempre habrá inquietudes sobre las acciones de las personas, sobre un metafórico futuro que aún no se ha posado en nuestra imaginación, y ya nos inquieta, nos preocupa, y eso que aún no existe. 

Antes solo una persona en mi vida pudo ser considerado el mejor novio que he tenido, pero no es el que considero el amor de mi vida; aunque parezca irónico es así, no siempre por hacer algo bien, eres el mejor. Era de esas personas en las que creía que podía confiar ciegamente, me protegía, me demostraba cada día que me amaba, que para él era hermosa, que casi nadie me quitaría su atención, y que era capaz de hacer lo que estuviese en sus manos por ayudarme. Sin embargo, eso basto por un tiempo, pero no fue suficiente para hacer que siguiera en la relación por más de nueve meses.  Sé que con lo que acabo de decir se preguntarán que si era tan buen novio, tan buen amigo y tan buena persona, ¿Qué estaba mal? Simple, yo estaba mal. Pues mis queridos amigos, soy una persona infeliz con la felicidad, con la estabilidad y con la perfección. Cuando las cosas están bien en mis relaciones, busco el mínimo detalle para justificar que por estar en un buen momento, pronto dejará de estar así, y me preparo para lo peor.  

    Es común en mí, más no significa que sea lo correcto, ni mucho menos que debe seguir así. Déjenme presentarme, muchas veces cuando hacemos una presentación de nosotros mismos nos encontramos con la monótona línea de descripción, que va desde el nombre, fecha de nacimiento, hasta detalles que aunque creemos que son necesarios, pero no lo son pues, a nadie le importa; en mi caso empezaré diferente. Me considero una persona de buen humor, aunque la mayoría del tiempo tenga en mi rostro una cara de pocos amigos muy particular. Soy muy tranquila, al punto de no tener el menor interés por alguna actividad deportiva. 

Estoy llena de contradicciones, soy estudiante de comunicación social, sin embargo sufro de pánico escénico y soy poco comunicativa con las personas.  Mi closet está lleno de prendas que en su mayoría son de color rosa, pero mis colores favoritos son el azul, el negro y el aqua. Soy poco cariñosa en público, pero solo con personas que conozco, es decir no demuestro afecto como abrazos o besos en presencia de familiares y algunos amigos, no me gusta estar sola; y sumado a este último, aunque no me gusta estar sola y quiero establecerme en algo serio con alguien, no soy constante en eso y tiendo a aburrirme de la gente, por eso me considero una experta en terminar relaciones, por la sencilla razón que he terminado muchas.  Eso es lo único que por ahora deberían saber de mí;. Podría empezar de una vez con el origen de mi problema emocional y mental, pero la idea es hacer esto divertido, que sea en vez de una historia dramática, como ese encuentro con una amiga que te está contando jocosamente de un chisme del que no había podido contarte. 

Primera Carta | Ecency