Hola amigos! hoy quiero mostrarles la primera parte de una historia que escribí hace ya algún tiempo, su nombre es Intervalo y trata, básicamente, sobre el tiempo y la muerte. Busqué condensar estas inquietudes personales (y supongo también generales en la historia humana) en un corto cuento de no más de diez paginas que iré presentándoles, en esta genial plataforma, en diferentes secciones para no volver tediosa su lectura... Espero les agrade, sin más que decir, aquí está la primera parte de Intervalo.
Intervalo
Era una tarde espléndida, de esas nubladas y frías que abren las puertas a la tranquilidad y el ensimismamiento. Pero por alguna extraña razón yo no me sentía nada bien allí, aquella plaza que tanto me gustaba de niño se me presentó como un teatro horroroso… me empezó a ahogar una angustia terrible, una especie de náusea me invadió y decidí que debía irme de tan incómodo escenario.
Pero al hacer el ademán de levantarme una mujer me detuvo, no me había percatado de su presencia… la verdad no me di cuenta hasta ese momento que no estaba solo. Era una mujer extraña de lánguidos y grandes ojos negros, casi tan negros como su corto cabello que contrastaba con su blanca, casi transparente, piel. Esa hermosa y excéntrica mujer cubierta en un elegante abrigo gris me dijo:
- ¿A dónde va usted tan apurado?
- No lo sé – Le respondí un poco aturdido. Estoy seguro de que mi voz debió sonar un poco quebrada y temerosa, porque ella no pudo contener una sonrisa… desde mi juventud he tenido un extraño sentimiento de temor, pero a la vez de adoración, hacía las mujeres con ojos grandes y tranquilos. Hice un esfuerzo para no apartar la vista y huir apresuradamente ante tan rara sonrisa, ella se mantuvo mirándome fijamente.
- No sabes a dónde vas… – dijo – no te preocupes, ninguno de ustedes va realmente a algún lado, todos deambulan sin dirección, lo único cierto es que siempre llegan al mismo punto.
- ¿Y cuál es ese punto?
Es gracioso que preguntara eso sabiendo cuál era la respuesta… no sé porque negar el conocimiento de la única verdad de la existencia. Ella me miró y volvió a sonreír, sabe que sé la respuesta… noté como disfrutaba observar la forma en que me hacía el ignorante, y me respondió elevando la comisura derecha de su boca.
- La muerte.
Al escuchar estas palabras me alteré mucho. Es ridículo, sabía la respuesta y sabía que ella la diría. Pero no fue hasta el momento en que la pronunció que ésta cobró sentido y todas las verdades que ésta conlleva, las cuales he querido negar, se materializaron ante mi espíritu. La náusea que había sentido hace unos instantes regresó mucho más fuerte, más cargada… más real.
- Lo siento, de verdad tengo que irme… necesito irme.
- Espera – ella rio – ¿Cómo te vas a ir en estos momentos, si el espectáculo está por comenzar?... siéntate.
A pesar de la apremiante necesidad de retirarme de esa plaza-teatro, en menos de un segundo estaba sentado nuevamente en la banca, no me puedo explicar por qué… supongo que fue culpa de esos hermosos y tontos lánguidos ojos.
Esta ha sido la primera parte de Intervalo, si te ha parecido interesante o te ha gustado por favor comparte y si quieres conocer un poco más sobre esta historia sígueme... Me gustaría que dejaras tu opinión en los comentarios (Una de las cosas más divertidas y gratificantes de escribir es conocer qué piensan los demás sobre tus publicaciones).
pd: la ilustración también es de mi autoría, en el perfil de instagram reseñado en mi biografía puedes encontrar otras similares :)