Holis a todis.
¿Cómo están? Esta es otra crónica de mis mascotas.
Esta Gatita de aquí es Sopa. Tiene unos doce años de edad lo cual es equivalente en sesenta y dos en años humanos.
Mi mamá la rescató cuando era una bebé porque unos niños horribles la estaban pateando y decidió adoptarla. Ya por entonces teníamos otros dos gatos llamados Mitty y Sanji.
Cuando creció decidimos castrarla para evitar que quedara embarazada. Esto, aunque ayudó a preservar su salud, no la salvó de convertirse en la mamá adoptiva de todos los gatitos que hemos rescatado de la calle.
Es la más nerviosa y amorosa de todos los gatos que tenemos y, también, como aprendí hace poco, es la que mejor se esconde.
Sopita sale cuando la llamo para comer y también se acuesta a tomar el sol de la mañana y a beber agua y hacer sus necesidades.
Si ocurre algo, sea bueno o malo, porque lo que la estresa son las situaciones nuevas y los ruidos inesperados, ella corre a esconderse donde pueda. Es muy difícil encontrarla. Con cierta frecuencia cambia de refugio para complicar más las cosas. Sé que es el instinto animal que hasta los humanos tienen.