Todos estuvimos en algún momento en ese lugar donde sentimos la necesidad de buscar dirección en la Palabra de Dios.
When we feel weak and overwhelmed by the circumstances of life, we can find strength in the knowledge that our God is greater than any challenge we face.
Today is a good day to remember that God is not finished with you. He who began a good work in you will carry it on to completion. Do not give up right before the breakthrough.
Trust in the Lord with all your heart. Lean not on your own understanding. In all your ways acknowledge Him and He will make your paths straight. This is the promise that carries us through every season.
Let us fix our eyes on Jesus, the author and perfecter of our faith, who for the joy set before Him endured the cross, scorning its shame, and sat down at the right hand of God.
God expects us to exert ourselves but above all to trust Him fully, giving room for His Holy Spirit to do His work through us.
How often do we try to earn what God wants to give us freely? Grace is not something we work for, it is something we receive. And that changes everything about how we approach our relationship with God.
Do not be anxious about anything, but in every situation, by prayer and petition, with thanksgiving, present your requests to God. And the peace of God, which transcends all understanding, will guard your hearts and your minds in Christ Jesus.
Philippians 4:6-7
For it is by grace you have been saved, through faith—and this is not from yourselves, it is the gift of God—not by works, so that no one can boast.
Ephesians 2:8-9
Do not compare yourself to anyone else. Your path is unique, your calling is personal, your relationship with God is one of a kind. Run your own race and keep your eyes on Jesus.
Todos estuvimos en algún momento en ese lugar donde sentimos la necesidad de buscar dirección en la Palabra de Dios.
Dios tiene un propósito en cada estación de nuestra vida. No hay tiempo perdido en el Reino de Dios. Todo lo que vivimos, las pruebas y las bendiciones, todo obra para nuestro bien y para Su gloria.
Dios no nos exige que seamos perfectos para acercarnos a El. Si así fuera nadie podría hacerlo. Lo que Dios busca es un corazón sincero y dispuesto a ser transformado por Su gracia.
Jesús dijo: en el mundo tendréis aflicción pero confiad yo he vencido al mundo. No prometió que sería fácil, prometió que la victoria ya está asegurada. Eso es lo que nos da esperanza en medio de la lucha.
Muchas veces vivimos con máscaras. Mostramos una sonrisa cuando por dentro estamos destrozados. Pero Dios no mira las apariencias, El mira el corazón y conoce cada una de nuestras luchas internas.
Que el amor de Dios llene tu corazón hoy y que puedas descansar en la certeza de que El tiene el control de todas las cosas. Confía en El con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia.
Dios nos ha dado todo lo que necesitamos para vivir una vida de piedad. No nos falta nada. Pero muchas veces buscamos fuera lo que El ya puso dentro de nosotros por medio de Su Espíritu.
Qué importante es entender que el amor de Dios no se parece a nada que hayamos experimentado antes. Es un amor que no falla, que no se rinde y que no depende de lo que nosotros hagamos para manifestarse en nuestras vidas.
La salvación no se gana, se recibe. No es el resultado de nuestros esfuerzos sino el regalo de Dios para nosotros. Y ese regalo viene por medio de la fe en Jesucristo, no por nuestras obras.
El apóstol Pablo entendió algo profundo: cuando soy débil entonces soy fuerte. Porque la fuerza de Dios se perfecciona en nuestra debilidad. No tenemos que ser fuertes por nosotros mismos, tenemos que depender de Aquel que es fuerte.
Por nada estéis angustiados, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
Filipenses 4:6-7
Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.
Efesios 2:8-9
Dios está obrando aunque no lo veas. Detrás del telón, en los detalles pequeños, en los silencios incómodos, El está moviendo todo para tu bien. Confiá en Su tiempo.
Muchas Gracias por compartir esta lectura, deseo que el Espíritu Santo de Dios traiga revelación de su palabra a nuestras vidas.