Polvo y gracia

cyclope(77)
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Te voy a contar algo que siempre me impactó de los evangelios.

Estaban los escribas y fariseos con una mujer sorprendida en adulterio. La llevaron ante Jesús, la pusieron en medio de todos, y le dijeron: "Maestro, esta mujer fue sorprendida en el acto mismo de adulterio. La ley de Moisés nos ordena apedrear a estas mujeres. Tú, ¿qué decís?"

Imaginate la escena. Una mujer, probablemente descalza, con la ropa rota, rodeada de hombres que la señalan con el dedo. El sol pegando fuerte, las piedras Listas en sus manos. La humillación total. Y ella ahí, esperando la sentencia. Sabiendo que merecía la muerte según la ley.

Y Jesús no dijo nada enseguida. Se inclinó y empezó a escribir en el polvo con el dedo.

Esa parte siempre me llamó la atención. Qué escribió? Nunca lo sabremos. Pero el gesto es poderoso. Jesús no entró en el juego de la acusación. No levantó la voz. No tomó una piedra. Se puso a escribir en el polvo, como diciendo: "ustedes creen que saben quién es esta mujer? Yo también sé quiénes son ustedes. Y lo que han hecho."

Esos versículos están en Colosenses y Hebreos, pero en realidad toda la Biblia nos habla de nuestra dependencia de Dios:

Todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres

Colosenses 3:23

Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve

Hebreos 11:1

Y al final, después de que todos se fueron, uno por uno, desde los más viejos hasta los más jóvenes, Jesús levantó la cabeza y le preguntó: "Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó?"

Ella dijo: "Ninguno, Señor."

Y Jesús le dijo: "Ni yo te condeno. Vete, y no peques más."

Esa es la gracia que no entendemos. No es que Dios ignore nuestro pecado. Es que nos da una oportunidad. No es que la ley no importe. Es que la gracia es más grande. No es que merezcamos el perdón. Es que Él elige perdonarnos.

Dependemos de esa gracia cada día. No de nuestra fuerza, no de nuestra capacidad de portarnos bien, no de nuestros méritos. Dependemos de que Dios es bueno. Y punto.

Sabés qué es lo loco? Que la mujer no llevaba nada. No llevaba obras, no llevaba promesas de portarse bien, no llevaba méritos. Solo llevaba su necesidad. Y eso fue suficiente.

Así nos quiere Dios. No perfectos, sino dependientes. No autosuficientes, sino necesitados. No los que tienen todo resuelto, sino los que saben que sin Él no pueden nada.

Muchas Gracias por compartir esta lectura, deseo que el Espíritu Santo de Dios traiga revelación de su palabra a nuestras vidas.

Polvo y gracia | Ecency