Con los años uno aprende que las cosas no siempre salen como uno planea. Y está bien. Porque justo en esos momentos cuando todo parece torcerse, Dios nos muestra algo que no habíamos considerado.
Yo te busco con todo el corazón; no dejes que me desvíe de tus mandamientos.
Salmo 119:10
Una de las cosas más difíciles es perdonarse uno mismo. Sabemos que Dios perdona, pero ahí quedamos nosotros con esa voz que nos recuerda lo que hicimos mal. Y eso también hay que aprender a dejarlo ir.
Dios no necesita que seas fuerte todo el tiempo. De hecho, cuando te mostrás débil es cuando El puede trabajar mejor. Asi que si hoy estás cansado, está bien. Descansá en eso.
Justo hoy estaba leyendo este pasaje y me di cuenta de algo que nunca había visto antes. Es increíble como la Biblia puede hablar distinto cada vez que la leés, dependiendo de lo que estés viviendo.
El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.
Juan 10:10
El amor de Dios no falla. En las buenas y en las malas, en los valles y en las cumbres, Su amor permanece. Que esa certeza te dé paz hoy.
Gracias por tomarte el tiempo de leer. A veces uno necesita estas pausas para recordar lo importante. Hasta la próxima.