Saludos, usuarios de Hive. Mi nombre es Emilio Rodríguez Humpierre, y les traigo la historia detrás de la construcción de una de las edificaciones más conocidas y emblemáticas de la capital cubana: el Capitolio de La Habana. Un proceso constructivo que tardó casi 20 años en concluir, y que constituyó en su momento uno de los palacios más suntuosos e impresionantes del mundo.
Los inicios del Capitolio se deben a la intención de edificar, en este lugar de la ciudad, el Palacio Presidencial, en el año 1910. Con este propósito fueron permutados los terrenos del antiguo Arsenal, propiedad del Gobierno, por unos de menores dimensiones, ocupados en ese entonces por la vetusta Estación de Ferrocarriles de Villanueva (la más antigua del país).
Este traspaso de propiedades que generó una gran ganancia para los miembros del Gobierno a costa de la propiedad pública fue uno de los tantos escándalos de corrupción que se dieron en aquella época. El proyecto para el Palacio Presidencial fue de Eugenio Rayneri Sorrentino y su hijo Eugenio Rayneri Piedra. La obra tenía 100 metros de frente y 70 de fondo y fue contratada en un millón 200 mil pesos.
Al asumir el gobierno el General Mario García Menocal mandó a paralizar los trabajos, pues pensaba construir el Palacio Presidencial en los terrenos de la Quinta de los Molinos y edificar en ese lugar el Capitolio Nacional como sede de ambas Cámaras Legislativas. El proyecto fue transformado en 1917 por los arquitectos Félix Cabarrocas y Evelio Govantes, los que entre otras modificaciones propusieron: añadir a cada extremo los hemiciclos, uno para la Cámara de Representantes y otro para el Senado; ampliar la escalinata y modificar la cúpula, que ya estaba construida, por otra más alta, de 31.68 metros de diámetro, apoyada sobre una sección cuadrada de 32.46 metros de lado.
El nuevo proyecto tenía 140 metros de frente y 75 de fondo En la adaptación del proyecto de Palacio a Capitolio se tuvo que derribar cerca del 50% de lo ya edificado y también la cúpula, la que cubría unos 400 metros cuadrados y tenía un peso de 1,250 toneladas. Para ello se aisló del resto de las estructuras del edificio y fue dinamitada con una explosión calculada, que echó abajo aquella cúpula en un instante.
La obra se desenvolvió normalmente hasta abril de 1919, en que Menocal la paralizó debido al aumento de los precios de los contratistas por subida de jornales, materiales, etc.
Al ocupar la presidencia en 1925 el General Machado, nombró ministro de Obras Públicas al Dr. Carlos Miguel de Céspedes, quien encargó a la empresa constructora Govantes y Cabarrocas, el estudio para reiniciar las obras del Capitolio. Hasta ese momento se habían gastado en total un millón 800 mil pesos y lo que estaba en pie no llegaba a 600 mil. De nuevo se reanalizó el proyecto, aceptándose el del arquitecto Raoúl Otero, que se sacó a subasta en enero de 1926, con las condicionales que las obras no sobrepasaran los 3 millones de pesos y que estuvieran terminadas para la VI Conferencia Internacional Americana, convocada para La Habana en enero de 1928. Como ambas limitantes resultaban muy difíciles, se decidió acometer la obra por administración, con la empresa Purdy and Henderson Co. la que designó para esta obra a los cubanos, arquitecto Enrique Merry y al ingeniero José Sabí Carreras y como proyectista al señor Luis V. Betancourt. Por el Gobierno se designó como Director Técnico de la obra al arquitecto Eugenio Rayneri Piedra y como Director Artístico al arquitecto Raúl Otero. Las obras se reiniciaron en abril de 1926 y a poco de comenzadas renunció el arquitecto Otero, designándose en su lugar a José M. Bens Arrarte, quien nuevamente modificó el proyecto de la cúpula haciéndola más alta y esbelta, perfilada posteriormente por los arquitectos Rayneri y Betancourt.
Con la renuncia del ingeniero Arrarte, el ministro Carlos Miguel de Céspedes le dio al arquitecto Rayneri Piedra la dirección total de la obra. Los trabajos en mármoles fueron confiados a la Casa Italiana Fratelli Remuzi. La Casa Grasyma de Alemania también trabajó en el suministro y colocación de mármoles en algunas áreas.
El Capitolio fue inaugurado el 20 de mayo de 1929, durante el gobierno del General Machado, casi exactamente 3 años después de haberse reiniciado definitivamente.
*Fuente: De las Cuevas Toraya, Juan: 500 años de construcciones en Cuba.
Artículo: La construcción del Capitolio Nacional;https://www.arquitecturacuba.com/2012/01/la-construccion-del-capitolio-nacional.html?m=1 *
Fotpgrafías del archivo del antiguo Ministerio de Obras Públicas