Tenía miedo de perderte y al final me perdí a mí misma buscando amor donde nunca hubo, buscando que tus ojos me miraran de la manera en que yo lo hacía. Tengo una pena que me vacía por dentro y me tiene pensando en todo y en nada a la vez, como si ya no fuera yo, como si me hubieran robado una parte de mi alma.
Te amé tanto que mientras tú me hacías daño era yo quién pedía perdón, yo quería llenarte de alegría aunque a veces me faltaba, te daba todo el amor que tenía y yo lo necesitaba, quise subirte el ánimo cuando el mío estaba por el piso, te daba esperanzas aunque en instantes las perdí todas y a pesar de que aún te amo hoy he decidido perderte a tí también, alejarme de tú vida y sí, sé que prometí no abandonarte y voy a cumplir con mi palabra.
Eres parte de mí y desde la distancia siempre estaré contigo aunque no puedas verme ni yo a ti y mientras, comenzaré a buscarme; quiero encontrar aquella mujer que un día fui. Y... ¿Sabes? A pesar de todo no te odio, no hay rencores, porque fui yo quién sin importarme nada lancé al vacío mi corazón, yo sabía lo que había para mí y aún así me arriesgué, tenía la esperanza de que con el tiempo tus sentimientos cambiarán pero no fue así. Ahora seguiré con mi vida, sé que me va a costar mucho pero es necesario, yo seguiré día y noche pidiendole a Dios por tí, para que te cuide siempre y permita que mis ojos puedan verte libre, te perderé fisícamente pero en el alma y en mi corazón te llevaré siempre.
¡ADIÓS!