Suspiro ante mi visual, abro las capas de mi alma, recreo lo inimaginable y explotan las sensaciones en el umbral del tiempo.
Se libera la presión del firmamento, lo nocturno se vuelve canción y el espacio se fragmenta en mi pecho, saliendo mariposas que hablan del destino.
El conjuro toma forma de flor, llega el aire de la plenitud a sus pétalos amarillos, enriqueciendo lo menos previsto, en las manos más tolerantes.
Los hogares se abrazan y las mentes se besan, nada miente a su alrededor, todo se compone, la disciplina se vuelve amante, mientras se une el caos en la pieles elocuentes.
Vuela
Canta
Amanece
Teletransporta
Que todo vuelve a la plenitud de un alma que navega en el espacio del cosmos intransigente.
Caracas, agosto 2022
Fotografía de mi autoría