Hola comunidad de Cervantes, quiero en esta oportunidad mostrarles un relato corto sobre la vida, y que más allá de que la vivamos día a día, y sin darnos cuenta los años pasan tan rápido que son como un largo paseo en bus. Aquí mi relato.
Por más que uno se ponga a pensar, siempre hay una duda de cuánto tiempo puede estar perdido en el tiempo y espacio una persona o un objeto. Pero lo que es cierto, es que durante más de 30 años yo estuve pérdida y creyendo que estaba a punto de llegar a casa mientras que el tiempo volaba sin darme cuenta.
Un día como cualquier otro día de trabajo, llegué a la misma parada dónde solía tomar el autobús. Cuando vi, allí se acercaba el transporte que hace la ruta que va hacia mi casa, subí notando que solo yo lo hice mientras que en estación quedaba varios pasajeros, pero como mi fin era llegar a casa solo busque un asiento para descansar hasta llegar a mi destino.
En la unidad, todos se veían cansados y pensé que era por la ardua jornada que cada uno de ellos habrías tenido, bueno eso pensé.
Sonaban temas viejos y creí que al conductor era anticuado y le gustaba ese tipo de temas que al parecer a ninguno del bus le incomodaba.
Mientras transcurría el viaje, pocos eran los pasajeros que desembarcaban del automotor, y a pesar de eso, la lentitud del chófer me empezó a incomodar.
En un grito desesperado por llegar a casa le grite desde mi asiento, ¡Señor, mi hija que tiene 2 años camina más rápido de lo que va el vehículo!, Pero él solo miro por el espejo retrovisor y se limitó a responder.
De repente, un sueño invadió mi ser y en unos bostezos me hizo delirar y perderme por un rato, distrayéndome de ese paseo.
Cuando reaccione, todos, absolutamente todos bajaban de la unidad y muchas luces de ambulancias, policías y medios locales, hasta un helicóptero rondaban la zona.
Me sorprendió la cantidad de personas que esperaban que bajáramos de aquel bus con el n° 333. Al bajar, un paramédico tomo una manta y me abrigo con ella y me preguntaba repetidas veces como me sentía, que si tenía sed, que si sabía cómo me llamaba y yo simplemente les decía, estoy bien, que sucede?
Ya todos más calmados, me dijeron que me trasladaría a un centro de salud, pero me negué porque me sentía excelente, solo un poco confundida. Ya en el hospital, vino un policía a interrogarme y yo solo les dije quiero irme a mi casa, no entiendo porqué tanto alboroto a lo que el policía me respondió: este bus hace un poco más de 30 años fue reportado como desaparecido y solo hasta hoy apareció con todos sanos y salvo, pero, a lo que dijo "pero", mi corazón se detuvo y quedé perpleja cuando continuo diciendo, "sus cuerpos no han cambiado nada, ustedes no han envejecido con el paso de los años", de inmediato, me levanté de aquella camilla y salí de allí, mientras el policía gritaba señora, deténgase, usted no puede salir.
Camine lo más rápido posible y salí del nosocomio, tome un taxi y le pedí me llevará a mi casa. Llegué y todo lucía muy cambiado, ya no estaba la casa bonita de la esquina, ni la tienda de la señora Rosa dónde vendían las deliciosas galletas. Al llegar donde estaba mi casa, una mujer muy anciana salió, era mi madre, no podía creerlo, ella al mirarme bajar de aquel carro lloro tanto que casi se desmaya.
Con tantos gritos y llantos, salieron mis tres hijos, ya todos unos hombres, socorrieron a mi madre y confundidos me decían madre eres tú?, No supe que hacer en ese momento y solo me senté y llore por un buen rato. Ya más calmados todos, me explicaron con más detalles todo lo que pasó aquel día.
Al día siguiente, éramos noticia mundial, pues nadie supo dar razón de lo que le sucedió al bus 333.
La imagen fue tomada de Pixabay y editada en Powerpoint.