A donde te vas pequeña azul ¿Por qué no me llevas contigo? O mejor dicho ¿Por qué no nos llevas contigo? Hemos hecho males en tu interior, pero muy por dentro sigues siendo fuego eterno, fuego vivo que corre dentro, muy dentro, como sangre indiferente. Asi eres tu, fuerte incluso en las adversidades nuestras, en nuestra codicia extrema, en nuestros males internos; porque no somos tu, tierra, somos gente con problemas, gente insegura, seres que viven sin saber en que rumbo estar, encerrados en un espacio que nos parece tan grande pero a la vez tan pequeño como es tu misericordioso ser, que podemos hacer acaso… Acaso ¿podremos ser felices? ¿Felices con nuestra naturaleza “duda-nte” siempre? Quisiera que me dijeras la verdad pequeña, que nuestra existencia es un mero accidente fortuito, que solo estamos aquí porque en algún punto fuimos los hijos malcriados del destino, que cuando miramos por enecima ves el “mástil de hueso” pero con esos ojos distintos, nos hicimos como quisimos y nos olvidamos del resto, quisimos ser mas, y al ser mas nos pasan tantas cosas, cuando nos dimos cuenta que podíamos pensar, tal vez nos dimos cuenta que podíamos dudar… que podíamos “ver” mas aya de lo instintivo, que podíamos expresar y ordenar… que podíamos sentir, ¿o acaso nos hicimos humanos tierra, solo por capricho? No nos ha hecho humano solamente razonar, sino sentir, sentir lo que vemos y lo que no vemos, lo que olemos y lo que percibimos, amamos, odiamos, lloramos pero creamos. Y en ello nos alimentamos, pero también, morimos.