¡Feliz día!
Los jueves #Tecnoteam le da vida a nuestro blog en
con información científica y de otros aspectos derivados.
Llegamos para abordar algunos temas.
El estómago es uno de los órganos que reciben la carga negativa en este tipo de situaciones, convirtiéndose en uno de los blancos más comunes del estrés diario.
Se encarga normalmente de recibir y procesar los alimentos que son ingeridos. Esto se lleva a cabo por medio de los llamados jugos gástricos y enzimas, sustancias que se producen en el mismo estómago para este fin.
Luego de digerido el alimento, es pasado a través de una llave conocida como esfínter pilórico, ubicado en la parte baja del estómago, que es quien le abre paso hacia el intestino delgado para continuar el proceso de la digestión.
Cuando hay inflamación de la mucosa o revestimiento gástrico, se produce lo que conocemos como gastritis, estados muy molestos para la persona que los sufre.
La gastritis puede presentarse de forma aguda, es decir, ocurre repentinamente por determinada causa y tiene un tiempo finito de duración. Cuando este estado se prolonga, se instala lo que conocemos como gastritis crónica.
Puede ser ocasionada por múltiples factores, entre los más comunes se encuentran los de tipo bacteriano (Helicobacter pylori), así como la ingestión descontrolada de ciertos medicamentos que producen daño en la mucosa tales como el ibuprofeno, naproxeno, ácido acetilsalicílico y otros de similar composición.
También por la ingestión excesiva de bebidas alcohólicas o una alimentación poco saludable (comidas picantes o grasas). El estrés es un factor importante que ocasiona muchos cuadros de gastritis o los empeora.
Entre otras causas menos frecuentes se encuentran las infecciones por otros microorganismos tales como los citomegalovirus y el virus del herpes simple. Este tipo de gastritis ocurre más en personas con el sistema inmunológico deprimido o debilitado por alguna otra enfermedad previa.
Síntomas.
Entre los síntomas más comunes de una gastritis están la acidez y reflujo, dolor en la parte superior del estómago (suelen ser tan intensos que a veces pueden confundirse con un dolor tipo infarto), falta de apetito, gases, ardor perenne, náuseas y en algunos casos, vómitos.
¡Hasta la próxima entrega de #Tecnoteam!
Fuentes de referencia consultadas: