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El mar siempre ha sido mi refugio, ese lugar donde todo se siente más ligero. Caminar por la orilla, con la brisa en la piel y el sonido de las olas de fondo, me recuerda lo pequeño que es un problema cuando lo comparas con la inmensidad del océano.
A veces, lo único que necesitamos es un momento de paz, un respiro profundo y dejar que el agua se lleve lo que pesa. ¿Cuál es tu lugar de calma?