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Hoy ha sido día feriado en mi ciudad. Lo qje significa que no ha habido ni escuelas ni oficinas abiertas, a su vez, lo que es igual a una ciudad más callada y en paz. Ideal para caminar y sobre todo, para recorrer. Si bien las temperaturas pueden alcanzar loa 40 grados Celsius en horas del mediodía, esta primavera ofrece lo que sólo está época en el año puede traer: flores, olores deliciosos de la naturaleza y ese brillo espectacular, que personalmente, asoció con la esperanza....
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Normalmente mis días son típicos. Grises, aburridos, repletos de rutinas y poco color. Así desde que abro los ojos por la mañana, hasta que me tumbo en la cama una vez más. Es así como un día libre se aprecia cada vez más. Ya no sólo porque, efectivamente, podré dormir un poco más, y no tendré que enfrentarme con la indiferencia de la selva de cemento, sino porque hay una belleza infravalorada en la soledad que, seamos honesto, se siente demasiado bien en muchas ocasiones...
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Y es que, en condiciones normales, si se emplea la palabra "solitario", "solo", "soledad", automáticamente salta una pequeña alarma. En parte porque hemos aprendido a temerle a se estado de la vida. Hemos romantizado demasiado ciertos conceptos. Pero esto no es una clase de filosofía ni nada por el estilo. Es la narración breve de lo que ha sido mi miércoles por la mañana y hasta la tarde. Una sensación de armonía que, siendo terriblemente honesta, no sentía desde hace muchísimos años. Me gusta caminar sin rumbo y dejar que todos mis pensamientos y angustias afloren y deje mi cabeza por unas cuantas horas.
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"Just do it!", ¿se recuerdan de ese eslogan de Nike tan famoso? No tengo manera de comprobarlo, pero tampoco hace falta, estoy convencida que lo hizo una mujer. Y sobre todo, un que haya sido madre y que sepa lo que se siente tener responsabilidades y el mundo encima. Es así como la vida vuelve a ese estado elemental. Donde es el recorrido el objetivo del placer y no algo más. En ese sentido, comienzo a comprender la mentalidad de las personas que aman el running o hiking; sencillamente, se sente demasiado bien, ¿saben?
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Un parque local, en una ciudad random es una experiencia insignificante. Yo creo que lo realmente destacable está en lo alejados que vivimos e reconectar con nosotros mismos. Nuestras existencias dsta absortas en un hábito deprimente que al final de cuenta, mucho no va a dejar y donde son los arrepentimientos, las únicas cosas que con frecuencia surgen de esos años de sacrificios "por una mejor vida". Jaja, no digo que esforzarse no valga la pena, no. Pero esa mentalidad de entrega y de no saber qué es lo más importante en nuestras vidas, es algo que no se cuánta dicha pueda traerme. Mientras tanto, caminar en el parque me hace sentir inspirada y tranquila. Feliz en mi soledad pero jamás sola.
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