Miro al inmenso cielo y no es suficiente, cuento las estrellas y tienen un límite. Veo el océano y ya navegué sobre él, aprecio la luz del Sol y aún hay oscuridad.
Pero tú, contigo nada me puede faltar, lindura y perfección grita la naturaleza al verte. Pecado es llegar amarte, asi que, puedo considerarme un pecador.
El universo me ha regalado una vida, la cual compartiré y de ser necesario te la entregaré, para que en su regocijo el Sol y la Luna te puedan ver.
Te entrego lo que soy, no hay más ni menos, tu eres lo suficiente para mí y deseo de corazón ser lo único para ti.