El tronco seco de una arbol sirve como alegoría de tránsito vital.
Asoleadas ingentes, orvallo y tormenta lo fueron trocando verde, exhuberante...
El follaje de sus ramas danzaba rítmicamente con el vaiven del viento
Pero un día el estío y el fuego truncaron su vigor acabando con su esplendor
y el solaz que otorgaba su sombra quedó ausente para siempre
Ahora los pajarracos a ratos se posan sobre su yerma silueta, hasta que
sus ramas caigan, y se desintegren, desapareciendo todo atisbo de su presencia
Esta foto la tomé con mi celular HUAWEI SUMMIT 3.15 MP resolución 2048x1536