Le pido al universo,
que ya mas que mi hogar, es mi amigo,
que me permita conocerte y tocarte,
llevar a cabo cada plan por los dos ideado,
y besarte dulcemente al finalizar el día.
Ay mi dulce catirito, mi arepa margarita,
que desgracia que el mundo no es así de ingenuo como lo imaginaste hoy,
que desgracia y que gracia esta lejanía involuntaria,
que nos hace idealizarnos y enamorarnos de lo eterno de cada uno.