Feliz tarde tengan todos y Dios nos permita seguir siendo felices.
En particular yo acostumbraba cuando mis hijos tomaban su comunión hacer algo muy sencillo, básicamente la familia más íntima porque siempre he creído que de estas celebraciones importa es esa comunión con Dios, sea cual sea la creencia de las personas, esa relación personal con nuestra fe es lo que nos llenará de regocijo.
Pero uno de los gustos que si me di fue la elaboración de la torta que siempre ocupa un lugar privilegiado en nuestras reuniones y quise compartir con ustedes la torta que le realizamos a mi hija.
Decorada con cintas y con diseño de dos pisos escogimos un delicioso ponqué sabor a vainilla y relleno de crema de naranja que marcó una diferencia con el tradicional relleno de almendras que se estila en estas celebraciones.
Una decoración sumamente sencilla pero que gusto mucho al estar acompañada de un quesillo de naranja que fueron propicios para la hora del compartir.