Les presento a nuestro Sr. Gatico, forma parte de una generación bien extensa que se adueñó de nuestros jardines y de nuestros corazones.
Como todo ser vivo, cuando es tratado con amor y respeto, nos asombra con su inteligencia y el amor con que nos retribuye las caricias que le damos.
Viéndolo feliz, saltando por los jardines, me pregunto que tanto le hace falta en la vida a uno para que vayamos muchos con caras largas y amargadas.
Creo, en mi opinión, que tenemos mucho que aprender de estos compañeros de vida que nos regala Dios.