Si bien a veces no somos los más devotos de la Iglesia, siempre es necesario creer en algo. En una figura o fuerza superior que nos protege y nos guía más allá de nuestras elecciones.
Y son este tipo de historias que vale la conocer y reflexionar, porque si existen buenas personas, hombres específicamente. Que son buenos padres, hijos, hermanos, pareja y que son dignos de admiración aun cuando sus decisiones en otros aspectos de su vida no son los más honorables tienen sus cualidades y también hay que reconocerlo.