Muchos o pocos, pero al que no lo sepa les comento, que difícil es vivir con el corazón roto, las penas revoloteando por la cama que no te deja dormir noche tras noche.
Con un agudo dolor en el pecho y un estremecimiento frío y grueso haciendo nudo en la garganta, le temo a la hostil oscuridad de la noche porque es cuando más fuerte golpea la soledad.
Y ya sin fuerzas para luchar doy vueltas en la cama hasta que llega la claridad y grita ya basta.
Se repite la misma historia día tras día, noche tras noche y no consigo paz en medio de tantos recuerdos, llegará el ansiado momento en que ya no me importe pero mientras llega ¿cómo hago para hoy olvidarte?.