A lo lejos escucho el gritar de una gran voz
se van las fuerzas de mí,
los ecos se me hicieron extraños,
tembló mi corazón de dolor.
Sentí que el culpable era yo
susurrando ahora estoy,
nunca supe dar el valor justo
cuando todo era amor.
Supe distinguir desde lejos tu voz,
fue entonces cuando viaje en ese destello de amor,
siempre con el dolor de pagar por mis errores.
Lloré y nada pude decir,
es al final esa gran voz que
se convirtió en un sigilo fugaz, que dijo
no llores más, siento decirte que el amor de ti se fue.
Todo pareciera el retrato de mi vida triste,
es la poesía de mi entorno triste,
de esa vida, de mi vida alegre.
Cuando soñaba recordaba besos de mi amada
en la morada de mi vida triste, vida
de alrededores y grandes placeres.
Si me dicen que puedo pedir,
pediré un gran castigo señor
creo que no merezco el perdón,
es que siento que no soy bueno.
Yo viví en su dolor,
en muchas ocasiones me puse a reír,
pensando que era feliz de aventurero.
Mire frente a mí y vi niños reír,
que con toda su risa se iba una parte de mí,
esperando algún día poder contar todo como
un gran sueño.
Hay que mi vida se ilumine
y este muy arriba tu nombre
en tu alma llena de gloria por ser una gran mujer.
Poco a poco puede sangrar más la herida
ya no busco más el perdón
mejor que descanse tu alma de mujer.
No me canso de preguntar
¿por qué tuvo que ser así?
me parecen cortas estas letras
para expresar lo arrepentido que estoy.
Cada vez que veo el sol
sigo buscando el perdón
de tanto haberte hecho sufrir
por mis errores.
Aquellos niños que vi frente a mí,
ya se marcharon allí
es que se vieron cerca de mí
y se escondieron.
Será la culpa que me acosa a mí
que hoy me toca vivir
pagando el precio
por romper con tus ilusiones.
Gracias por tomarte un tiempo y leer, escribió para ustedes tu amigo @carlos84
Saludos.