Tu reflexión apunta a algo clave: el valor del cine como lenguaje, no solo como producto. Se siente una postura muy clara a favor de lo que el cine independiente aporta hoy: riesgo, identidad y una intención comunicativa que muchas veces se diluye en el circuito comercial.
Me parece acertado cuando destacas que estas producciones “rompen barreras”. No es solo por presupuesto o distribución, sino porque cuestionan estructuras narrativas y estéticas que el público ya da por sentadas. Ese tipo de cine no busca necesariamente agradar, sino provocar —y ahí está su verdadera fuerza.
También es interesante cómo mencionas la reacción del público más conservador. En muchos casos, la incomodidad que generan estas obras es precisamente el indicador de que están tocando temas relevantes. La polémica, lejos de ser un defecto, suele ser una consecuencia natural de explorar lo que otros evitan.
Tu punto sobre la necesidad de propósito es importante. No toda transgresión es valiosa por sí misma; cuando hay intención y discurso, el impacto es mucho más duradero. Ahí es donde el cine deja de ser consumo y se convierte en experiencia.
En general, transmites bien esa pasión por un cine que no se conforma. Quizá podrías profundizar aún más con ejemplos concretos de películas o directores que encarnen esa visión, para reforzar tu argumento y conectar más directamente con el lector.
RE: The (loud) sound of underground movies.