"El hombre sano no tortura a los demás. Generalmente son los torturados los que se convierten en torturadores". - Carl Jung
Él era joven, buen mozo y de buen porte. A primera vista, no era diferente de un hombre perfecto, o esa era la imagen que tenía Natalie del joven. La mayoría de las personas no podrían decirte en qué momento conocieron su primer amor, pero Natalie sí. La razón no es por el amor tan fuerte que siente hacia él, ni su admiración por su belleza, no, aquí hay una historia donde la culpa atormenta a la joven hasta el día de hoy.
Hace diez años, en una mansión de los suburbios de la ciudad se festejaba un cumpleaños. O para ser más exactos, dos. Natalie Houe, hija de la familia más rica de la ciudad, cumplía años al igual que el hijo de la criada y su hermano en nombre, Xavier Avocat. Este cumpleaños era diferente y Natalie lo sabía, la tensión que había en la mansión los días previos lo delataban. Sus padres han discutido casi todos los días de la semana, cosa rara en el matrimonio Houe donde el dinero no faltaba y el cariño parecía artificial. Para ella, ver a sus padres discutir era como ver a dos personas que no se conocían, discutiendo espontáneamente. Bizarro.
Natalie no era estúpida, ella notaba que cuando su papá se iba de viaje, su madre no pasaba la noche en la casa. Un día, cuando ella todavía solo pensaba en juguetes, vio como un hombre dejaba a su madre en la puerta de la casa, besándola como si tuviera miedo de que fuera un sueño. Ese día Natalie no dijo nada. Lloró hasta quedarse dormida del agotamiento y al día siguiente se levantó como si nada hubiera ocurrido.
Consciente o inconscientemente, Natalie empezó a tratar diferente a su madre desde ese día. No llegaba al punto de un rose ni de una discusión, pero era como si tuviera un sexto sentido para siempre quedar en desacuerdo con ella, a diferencia de con su padre.
Así que cuando vio a sus padres discutiendo por primera vez en tantos años y de manera tan seguida, ella sabía que había algo diferente en este cumpleaños. Perdida en sus pensamientos mientras veía como los sirvientes movían muebles de un lado al otro, no noto que alguien la estaba observando desde el otro lado de la habitación. La miraba con una lujuria sin tapujos, como si ella fuera un pedazo de carne esperando ser devorado.
No era como si ninguno de los sirvientes no lo hayan visto ni que la seguridad de la mansión dejo pasar a un desconocido. Este hombre se llamaba Adam Connard y en la ignorancia de Natalie, sería el desencadenante de los días más traumáticos de su vida.
Completamente de mi autoría, el cactus más chevere de todo Steemit.