Narraré la historia de un sentimiento oculto,
de una amistad pura que en amor se convirtió.
Desde aquel primer encuentro, tu esencia me cautivó,
tu risa, tu inteligencia, en mi mente se grabó.
Con el tiempo, la universidad nos unió,
y cada encuentro semanal mi amor alimentó.
Pero en tu mirada serena, el mismo sentir no halló,
y en silencio, mi corazón por ti palpitó.
Intenté suprimir este amor, borrarlo de mi ser,
pues ¿cómo podría amarte, amiga, sin después perder?
Soy un alma solitaria, del mundo me alejé,
pero tu amistad valoré, más que a nada en mi haber.
No soy androide, soy humano, con un corazón que siente,
y aunque traté de ocultarlo, el amor fue más potente.
Un celo inadvertido, un gesto que tú viste,
no era enojo hacia ti, sino a mi miedo que persiste.
Un chico hablaba contigo, con palabras tan sinceras,
y yo, paralizado por fantasmas de quimeras.
Inseguridades viejas que aún en mí residen,
temores de abandono que en silencio me impiden.
Nunca me diste alas, nunca hubo señal alguna,
y aunque no necesitabas decirlo, la verdad era inoportuna.
Esta amistad, aunque preciosa, llega a su final,
y aunque duele aceptarlo, es un destino fatal.
Gracias te doy, por los momentos compartidos,
por estar en mi memoria, por los sueños permitidos.
Aunque esta amistad termina, y mi corazón está herido,
siempre llevaré conmigo, el cariño que hemos vivido.