Cuando tenemos verdadero criterio del valor de la vida, y por ende, el de la nuestra, cualquier otro, -externo-, rebota, porque la coraza de la experiencia es un escudo protector tan solo por el hecho de centrar nuestros objetivos en lo verdadero, y lo verdadero lo logramos ver en muchos casos con los ojos del discernimiento, porque están muchas veces en las cualidades que no se ven, sino que se perciben porque aunque se llevan dentro fluyen con naturalidad.
Buen artículo, felicitaciones.
RE: EL CALOR DE UNA VERDADERA AMISTAD.