Perdí mi juventud,
estoy sin ganas de vivir,
estoy pagando un error,
por no tener poder de decisión.
Sumergida en la oscuridad,
bajo la sombra de ser la otra.
Han pasado muchos años,
y sigo siendo la otra.
La que está pendiente de la hora de llegada.
La que mira por la ventana,
cuando llega y cuando se va.
Justo es la hora de llegada,
me seco las lágrimas y lo recibo con la mejor cara.
Soy,
la que no se queja,
la que no pelea,
la que se conforma con un horario de 7 a 9,
la que no dice nada,
la que no tiene derecho a nada,
la que está con un hombre casado.
Cuando joven quedé deslumbrada,
los años han pasado,
ahora estoy resignada,
por mi papel de ser la otra.