El día que partí,
en mi cabeza había un incendio de pensamientos encontrados,
mi corazón estaba repleto de emociones,
no se detenían mis lágrimas, éstas brotaban como una fuente.
Un nudo en la garganta, no dejaba salir las palabras.
El día que partí,
fue como bajar el telón,
era guardar el espectáculo... y seguir adelante.
El día que partí,
a tierras extrañas,
mis ojos nublados por las lágrimas,
a penas podía divisar el paisaje,
caras desconocidas,
avivaban más y más mi dolor.
De sentir los abrazos tibios de los que me querían,
eran como besos de amor que se borran con lentitud.
El día que partí,
ingrato momento que me tocó vivir,
otro destino me esperaba.
Decidir,
entre partir o quedarme,
el tiempo dará la razón de ésta decisión.