Sin ningún tipo de lujos, el hombre de campo vive en viviendas sencillas, con lo básico. Eso sí con un corazón lleno de bondad y solidaridad, ya que entre los vecinos cercanos hay mucha unión.
Ellos se apartan de la comodidad de la cuidad, su vida la decidan al trabajo, levantan su familia, transmitiendo ese espíritu de generación en generación, vale la pena recalcar que muchos hijos siguen con el legado que le han dejado sus padres, pero otros con el egoísmo por delante acaban con lo que hizo el padre por muchos años dejando perder las tierras.
Gracias a éstos hombres que dedican su vida a la agricultura, hoy en las ciudades están a disposición el fruto de su trabajo.
Las fotos fueron tomadas con mi celular Blu Studio 5.0.