Oscuridad cómplice,
mis labios entonan una melodía,
como evocando los recuerdos,
que en mi mente están en reposo.
Despiertan como demonios,
los recuerdos guardados.
Salen sin permiso,
a reclamar un espacio.
Demonios que seducen mi alma,
y me llevas a un laberinto sin salida,
sin piedad me llevas al infierno,
abusando de mi alma,
y quebrantando mi calma.
Inquieta y frágil me encuentro.
¡Oh, demonios salgan de mi mente!.
La claridad entra por mi ventana,
apartando la oscuridad.
Ángeles que traen paz y luz,
con una dosis de tranquilidad para mi alma,
la serenidad se impone,
ante recuerdos desagradables.