-¡Que amanezca!, tú de los cinco días,,
Tú Corazón del Cielo eterno y de la tierra prospera.
tú abastecedor de la abundancia y del alimento.
tú dador de hijas de hijos.
Desparrama, deja caer lo que es verde,
lo que es maduro.
Concédeles vida y desarrollo a nuestras hijas, nuestros hijos.
Que se multipliquen,
Que crezcan lo que te sostengan,
los que te guarden,
los que te invoquen en los caminos,
en las veredas; en los ríos, en los barrancos;
debajo de los árboles,
debajo de los bejucos.
Que no haya desgracia,
desastre, infortunio, desventura
Que nadie los engañe detrás,
ni delante.
Que no lleguen a ser juzgados,
que no se hieran,
que no sean abusados,
que no sean condenados por la justicia.
Que no caigan en la bajada del camino
En la subida del camino.
Que no haya obstáculo,
ni tropiezo detrás,
ni delante de ellos.
Ubícalos en el camino verde,
en la vereda verde.
Que no tengan desgracia,
ni desastre;
por tu culpa
por tu conjuro.
Que sea buena la existencia de los que te dan sustento,
de los que proveen en tu boca y
en tu presencia.
¡Que sólo haya Claridad,
que sólo haya paz ante tu boca,
ante tu presencia, tú, divinidad!
-¡Que amanezca!, tú de los cinco días,,
Tú Corazón del Cielo eterno y de la tierra prospera.
tú abastecedor de la abundancia y del alimento.
tú dador de hijas de hijos.
Desparrama, deja caer lo que es verde,
lo que es maduro.
Concédeles vida y desarrollo a nuestras hijas, nuestros hijos.
Que se multipliquen,
Que crezcan lo que te sostengan,
los que te guarden,
los que te invoquen en los caminos,
en las veredas; en los ríos, en los barrancos;
debajo de los árboles,
debajo de los bejucos.
Que no haya desgracia,
desastre, infortunio, desventura
Que nadie los engañe detrás,
ni delante.
Que no lleguen a ser juzgados,
que no se hieran,
que no sean abusados,
que no sean condenados por la justicia.
Que no caigan en la bajada del camino
En la subida del camino.
Que no haya obstáculo,
ni tropiezo detrás,
ni delante de ellos.
Ubícalos en el camino verde,
en la vereda verde.
Que no tengan desgracia,
ni desastre;
por tu culpa
por tu conjuro.
Que sea buena la existencia de los que te dan sustento,
de los que proveen en tu boca y
en tu presencia.
¡Que sólo haya Claridad,
que sólo haya paz ante tu boca,
ante tu presencia, tú, divinidad!
-¡Que amanezca!, tú de los cinco días,,
Tú Corazón del Cielo eterno y de la tierra prospera.
tú abastecedor de la abundancia y del alimento.
tú dador de hijas de hijos.
Desparrama, deja caer lo que es verde,
lo que es maduro.
Concédeles vida y desarrollo a nuestras hijas, nuestros hijos.
Que se multipliquen,
Que crezcan lo que te sostengan,
los que te guarden,
los que te invoquen en los caminos,
en las veredas; en los ríos, en los barrancos;
debajo de los árboles,
debajo de los bejucos.
Que no haya desgracia,
desastre, infortunio, desventura
Que nadie los engañe detrás,
ni delante.
Que no lleguen a ser juzgados,
que no se hieran,
que no sean abusados,
que no sean condenados por la justicia.
Que no caigan en la bajada del camino
En la subida del camino.
Que no haya obstáculo,
ni tropiezo detrás,
ni delante de ellos.
Ubícalos en el camino verde,
en la vereda verde.
Que no tengan desgracia,
ni desastre;
por tu culpa
por tu conjuro.
Que sea buena la existencia de los que te dan sustento,
de los que proveen en tu boca y
en tu presencia.
¡Que sólo haya Claridad,
que sólo haya paz ante tu boca,
ante tu presencia, tú, divinidad!