Un grupo de científicos británicos estudió la conducta de 24 perros y descubrieron que al igual que los humanos los perros pueden tener conductas pesimistas y optimistas. Curioso no!
Estos científicos experimentaron de la siguiente forma: en una habitación colocaron un tazón de comida en una esquina y luego colocaron ese mismo tazón, pero vacío en una esquina distinta. Los perros aprendieron así a qué lugar de la habitación tenían que ir para comer y a qué lugar no valía la pena ir porque allí no había nada.
Luego los científicos cambiaron el puesto del tazón vacío y lo colocaron en medio de la habitación, sin que los perros se enterasen. Pese a que no podían saber por la ubicación si el tazón contenía comida o no, algunos perros corrieron a él muy contentos “PERROS OPTIMISTAS” con las expectativas de encontrar algo bueno.
Otros perros en cambio dudaron si ir o no, incluso ignoraron el tazón “PERROS PESIMISTAS”. Los investigadores concluyeron que estos perros creen que no iban a encontrar nada bueno y por ello ni se toman la molestia de averiguarlo.