Fuertes vientos soplan en estos tiempos en Venezuela, la temporada de frío entro en el mes de diciembre y hasta ahora se mantiene, más aún con la brisa que mencioné anteriormente.
Llegué hasta la cima de la montaña cuando apenas iniciaba el nuevo día. El abrigo no fue suficiente para detener el hielo que arripaba mi cuerpo. No brotó de mi frente una sola gota de sudor. El aire helado se encargó de secarlo.
El día estuvo extraño, cuando fenómenos como estos ocurren es importante dejar registros. En las primeras imágenes muestro el estado otoñal de la Kalanchoe, una planta resistente a todo tipo de clima, ella crece en lugares inhóspitos restiendo cambios continuos de la naturaleza.
Al fondo, vemos la neblina cuebriendo lo más alto de la montaña.
El día se levanta entre brisa, neblina, frío, sequía, polvillos y plantas secas. Es por ese motivo que describo el día cono raro.
Aunque no lo parezca, todo lo que muestro formó parte del contexto en un mismo día.
Las fotos son testigo de mi encuentro especial, los colores variaron en diferentes horas del día en diversos senderos. Me pregunto si otros países viven hoy día los mismos cambios en el ambiente.
En estos tiempos dan inicio a la quema de pastos secos. Es una práctica que crítico y seguiré criticando porque hay maneras limpiar los espacios sin maltratar al medio que nos rodea.
Los pensamientos se unieron mientras caminaba para reclamar, pelear, reflexionar y concluir ¿Qué nos toca vivir en este 2022 ¿Seguiremos los humanos siendo inconscientes e ignorantes?
¿Estamos en potestad de destruir el medio ambiente?
Me parecieron hermosas estas fotografías, quiero compartirlas y exhorto a valorar y cuidar nuestro medio ambiente.