En los últimos días se ha puesto de moda la palabra ENGAÑO. Por todos lados, en cualquier contexto, bajo cualquier enfoque se está haciendo uso del término.
Los medios de comunicación son nuestros fieles compañeros en estos momentos, necesitamos estar al día con las informaciones a nivel mundial y no se lee, ve o escucha sino sobre el engaño.
Engaños porque la crisis no es solo por el tema de la pandemia, engaño porque los países ocultan realidades económicas que al parece es el principal foco, engaños en cuanto al ocultamiento de cifras de contagiados, engaños sobre el comportamiento social, engaños, engaños, engaños...
Con todo este revuelo bajo el actual contexto, el concepto en cuestión es asumido como una acción generadora de reacciones molestosas. Las personas no soportamos ser engañados ni por muy justificada que las acciones parezca pero, ¿qué es el engaño?
Definiendo comúnmente lo que conocemos sobre el engaño podemos decir que a través de esa conducta tratamos de ocultar algo supuesto como una verdad. En otras palabras es mentir sobre realidades ocultas aunque realidad y verdad son dos términos completamente diferentes. No existe la verdad absoluta y sobre esto baso mi idea de que tampoco existe entonces el engaño argumentado sobre una verdad. Ahora bien, ¿podrá existir el engaño basado en una realidad? Creo que sí, es posible.
Pongamos la realidad actual de los países que han ocultado su trágica e inmoral situación económica, eso ha sido calificado como "un engaño" para el pueblo quien depositó su confianza y se siente burlado por tan graves crisis.
Pongamos a la misma Venezuela como ejemplo. Cuando iniciamos con todo el desastre económico, a más de uno los tomó de improvisto el engaño de la supuesta economía estable. De igual manera, estamos esperamos TOODOS, no seamos una vez más engañados con el tema de que estamos preparados en caso de incrementarse el número de contagio por la pandemia del coronavirus.
Luego de la anterior exposición analicemos entonces el concepto.
Recordé un taller de formación de donde participé como audiencia y es por ello que me atrevía a escribir. En ese taller se expuso sobre el término ENGAÑO como un comportamiento sagaz para la supervivencia. Es decir, el engaño nos alimenta el alma y a su vez nos sirve para satisfacer necesidades.
Desde la anterior concepción se criticó el hecho de juzgar el ENGAÑO como una ”acción maléfica o mal intencionada” cuando en realidad somos expertos ENSEÑANDO a ENGAÑAR.
¿Cuántas acciones humanas se envuelven en el engaño? Podemos reflexionar con esta simple pregunta y con la respuesta que usted mismo haya dado puede argumentar sobre si es o no el engaño una acción de supervivencia ¡Claro!, siempre será más fácil mirara la paja en el ojo ajeno que en suyo propio, no nos ENGAÑEMOS. je,je,je.
En conclusión, el deseo es transmitir sobre la necesidad de poseer la inteligencia reptil no para asociar algunos términos como el engaño con: ENGAÑO para MENTIR sino ENGAÑO para EVITAR. Este último haciendo alusión a la imperiosa necesidad del ser humana de desarrollar capacidad para acercarnos o alejarnos de alguien por algún motivo, razón o circunstancia.
Volvamos a la realidad actual de la pandemia pero esta vez para formular la pregunta de cierre.
¿Qué estuviese pasando ahora mismo, si nos hubiesen alertado sobre las crisis políticas, económicas y sociales de cada país?
Muchos creen en el ENGAÑO como una medida para preservar la vida, ¿será cierto?
Dice Elaine De Beuport: