No sé si alguna vez les ha pasado pero hay imágenes que cuestan eliminarlas de nuestras retinas y de nuestras memorias. Cada momento brinda una experiencia que queda guardada junto a una fotografía personal.
No solo es el paisaje, ni el mundo exterior quienes pueden darnos la oportunidad de guardar una importante historia de vida. En ese mismo momento, el mundo interno añade un componente especial para que puedan conjugarse en uno solo.
Desde el momento en que logré captar estas imágenes y posteriormente las fui detallando, algo internamente dentro de mi se fue estremeciendo. La larga caminata por los caminos estrechos, produjeron baches en el estómago y lentamente se convertían en un extraño sentimiento.
Ver a mis acompañantes con tanta energía, caminar por los senderos sin nada de miedos, me hacía pensar en lo fuerte y arriesgada que también he sido.
Me continuó alentando un mensaje que textualmente decía así:
La juventud es feliz porque tiene la capacidad de ver la belleza. Cualquiera que conserve la capacidad de ver la belleza, jamás envejece. (Franz Kafka)
¿Qué pasó por mi mente en ese momento? Que un día como hoy estaría cumpliendo 53 años de vida y debía agradecer que aún conservo la capacidad de ver la belleza.
@belkisa758. Fotos de mi propiedad, tomadas desde mi teléfono Samsung J7 en Caracas-Venezuela