Ahora tengo una visión de la vida un poco más clara, el sentido de todo se asemeja al viento... Si todos fuéramos como él, no existiría nada que nos detuviera, fuéramos humanos livianos y siempre en constante movimiento; a veces seríamos tóxicos o quizás dulces y con aromas embriagantes. Nos respirariamos constantemente a nosotros mismos, nos sentiríamos, nos guardariamos en cápsulas... Pero al final, seríamos libres de nuevo. Sé cómo el viento, constante, liviano y libre...