El agua oxigenada es una solución de peróxido de hidrógeno en agua. Este es muy oxidante, destruye componentes de las células. Esta sustancia es inestable, se descompone en agua y oxígeno de manera casi instantánea. Cuando está descomponiéndose, el O2 gaseoso se “escapa” en forma de burbujas. Estas condiciones de descomposición son muy lentas, pero cambian cuando hay un catalizador (sustancia que acelera la reacción). Hay muchos catalizadores: metales, sales y también enzimas (proteínas). Durante los procesos metabólicos, las células de nuestra existencia producen desechos, como el peróxido de hidrógeno. Como es oxidante, para evitar que las células se dañen, necesitan deshacerse rápido de él. Esto lo hacen gracias a una enzima que se llama catalasa que cataliza su descomposición en oxígeno y agua. Cuando nos cortamos y nos ponemos agua oxigenada en la herida, la catalasa no sabe de donde salió el peróxido así que aparecen las burbujas y la espuma blanca. Nada más es el oxígeno gaseoso escapando. Esto es bueno porque las bacterias patógenas son anaerobias (no pueden vivir con oxígeno) y la mayoría de ellas mueren gracias a esa espuma blanca. Conclusión: La cortada no estaba infectada y esas burbujas no indican que ya matamos a todos los microorganismos.