Sí — “Infancia no siempre es destino” me parece un título mejor: mantiene la fuerza del tema pero deja espacio a la neuroplasticidad y la resiliencia, justo como planteas en tu post encontrado en los resultados de búsqueda tu post. Y si además quieres conectar tu experiencia sobre el poder de las palabras, el enfoque gana mucho, porque la evidencia va en esa dirección: las experiencias verbales tempranas influyen en autoestima, regulación emocional y desarrollo, pero no fijan un destino inmutable.
“Infancia es destino” suena más rotundo; “Infancia no siempre es destino” suena más preciso y, honestamente, más humano. Si quieres, esa tensión puede quedarse dentro del texto: empezar con la frase dura y luego desmontarla con tu experiencia personal y la idea de cambio.
RE: Reflections on how chilhood could definite a future