Los niños son la expresión más pura del amor, en sus ojos siempre hay ilusión y esperanza.
Estás pequeñas amigas son de Choroní, un pueblo costero del Estado Aragua en Venezuela.
Las conocí en una tarde de yoga con la Fundación Martinyca quienes dan clases de yoga para niños de escasos recursos. Ellas me recibieron con sonrisas, tocaron tambores y me robaron el corazón. Viven en el mismo sector y según la maestra de yoga son cómplices y amigas la una de la otra.
Todas las fotografías fueron tomadas por mí, con mi teléfono Blu X8 HD.
Agradezco cada momento vivido en Choroní, ese pueblo está cargado de cosas maravillosas, más adelante les sigo contando.