Cuando pienso en el amor, inmediatamente vienen a mi mente los mensajes que me enviaba un hombre que siempre me pareció fascinante, quien se robaba mis suspiros de solo leerlo.
Fotografía tomada por César Díaz, con iPhone 4.
Enviado el 23/11/2010
"¿Dónde, dónde te me fuiste, fascinante felina de la luna, soñadora armadora de mis instintos y suave bálsamo de mis intelectos?
Te fuiste, esta mañana, por culpa de alguna torpeza técnica, que no pudimos preveer y así ha seguido esto, energía eléctrica rebelde, que no puede evitar que la neural se conecte con tus recuerdos.
Te he pensado y añorado, te he releído, viéndote perlada por fuera y de seda brillante por dentro.
No nos necesitamos explicarnos, yo sé como sabemos que tus labios me hipnotizan pero son nuestros sueños, versos y suspiros, por el mundo, la vida y el universo, lo que más nos une.
Vente, aquí, a mi lado a miles de kilómetros, a ojos dormidos y manos inquietas.
Que parece que un laberinto abismal se nos atreviesa.
Y yo te espero.
Te extraño.
Taru, preciosa."
El hombre quien me envió ésto es a quien le preparo el café todas las mañanas.